LA TABA Y LAS TRAMPAS

La taba es uno de los pocos juegos, sinó el único, donde los pillos buscan sacar ventajas a los que saben jugar, más bien que a los que no saben. Puesto que estos últimos al tomar la taba de cualquier manera y arrojarla « de roldana» no dependen de ninguna habilidad o baquía sino simplemente de la suerte, y ahí no hay trampa que valga.

Como dijimos, sólo existen dos formas correctas de tomar el huesito, una con la suerte hacia arriba y la S apuntando – para lograr «la clavada» de dos vueltas-. Y otra, con el culo o chuque hacia arriba y el talón apuntando –para lograr la clavada de vuelta y media-.

Los tramposos son de dos clases: los que trabajan sobre las tabas o sobre las canchas.

La trampa más habitual es sobre la taba. Así entre los timberos es cargarla para que «se le de vuelta la taba» al que tira a clavar. La taba se carga del lado de la suerte, ya sea llenándola con plomo o metal. Otra forma es, antes de cazarla, hervirla en grasa del lado de la suerte varias veces, lo que le da mayor peso a este lado y la desequilibra en la caída. Este tipo de tabas se denominan «culeras o chuques».

La segunda trampa en importancia, aunque de mayor elaboración es acomodar la cancha. Como dijimos, la cancha está compuesta de dos campos y para que la taba rebote y no se clave, una forma es aprovechar las raíces de un árbol próximo rellenando previamente a la jugada el campo de ese sector. La otra forma de trampear un campo es enterrar un cuero de oveja debajo del mismo, lo que hace las veces de colchón impidiendo que la taba se clave y ayudando a que se dé vuelta. Al respecto están los famosos versos:

« Clavé en medio de la cancha
la hoja de mi facón,
entonces saqué un pellón
a flor de tierra estanquiado »

Para evitar esta trampa lo mejor es jugar con «un queso»- sector de cada campo bien picado y regado que no se permite pisar- en donde el tabero diestro pueda mostrar sus habilidades.
Existen además otras trampas menores, que son debidas más bien al aprovechamiento de las circunstancias que rodean una partida cualquiera.
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