ANTECEDENTES HISTÓRICOS

El juego de la taba es practicado ya en la antigua Grecia como juego de azar, puesto que se jugaba con cuatro pequeñas tabas de carnero o cordero que se tiraba como nuestros dados modernos todos conjuntamente con la mano o cubilete. Las cuatro caras de los huesitos llamados astrágalos, permitían 35 combinaciones diferentes.
El primer antecedente que tenemos figura en la Ilíada de Homero, canto XI donde se cuenta que Patroclo, primo de Aquiles, había huido a su lado después de matar a Clitónimo, hijo de Anfidamante, en una pelea durante una partida de tabas ( astragaloi ). El Término en plural confirma que en la antigüedad clásica, lo mismo que en la España de hoy día, se jugaba a las tabas pero no a la taba-en singular- como se juega en América.

Además del juego, las tabas sirvieron como objeto de adivinación y la astrágalomancia fue un arte muy tenido en cuenta. En este aspecto fue muy famoso el oráculo del templo de Hércules en la ciudad de Acaya.
Entre los romanos fue un juego que estuvo muy en boga. Ellos lo llamaban Alea que significaba suerte. De ahí proviene la célebre frase de César cuando atravesó el Rubicón para atacar Roma: Alea jacta est (la suerte está echada).El juego con la cristianización del mundo pagano fue perdiendo paulatinamente vigencia, sobre todo el aspecto vinculado a las prácticas adivinatorias y en general, en Europa se conservó como juego de azar en las zonas pastoriles de montaña. En el pueblo de la Briviesca (Castilla- León) se realiza el martes anterior a la Ascensión la Fiesta de La Tabera, donde sobre mesas se tiran las tabas. Hay que tener en cuenta, sobre todo con respecto a nuestro juego de taba, que la identidad del nombre no significa la identidad del juego. Puesto que son juegos diferentes, aun cuando pudiera existir alguna remota semejanza.
La taba como juego americano, desprovista del aspecto adivinatorio, se juega en una combinación de baquía y suerte en todo el cono sur de América especialmente en las zonas agrícolo-ganaderas, pues es necesario abundante ganado vacuno para de allí, sacar las mejores tabas que son aquellas que provienen del garrón de los grandes toros o bueyes. Su radio de acción abarca toda la Argentina, parte de Chile y Bolivia, la campaña paraguaya, el sur de Brasil y todo el Uruguay.

Cuenta Martiniano Leguizamón en su libro De cepa Criolla (1908) que "Rosas y Quiroga fueron dos diestros apasionados y formidables taberos que dejaron larga fama".

En cuanto a la partida más grande de taba, parece ser que fue la que se jugó durante cinco días – del 13 al 17 de septiembre de 1872- en la Tapera de Díaz de Los Toldos, a propósito de una carrera sobre diez kilómetros entre Juan Moreira y el cacique Justo Coliqueo, que se corrió el día 15 y ganó Moreira por media cuadra de distancia. Se formaron cuatro canchas de taba y tres de monte.
Fue y es un juego prohibido desde siempre por las autoridades debido a las consecuencias que se derivan del juego por dinero, como peleas y discusiones violentas.
Los versos del poeta y cantor sureño Héctor del Valle vienen, al respecto, como anillo al dedo:

Y como quien a gusto se desata.
Al ratito nomás ya me encontraba.
En la ida y venida de una taba.
Donde cambia de dueño mucha plata.
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